Y NO SÉ COMO EXPLICARLO, PORQE SENTIRLO ES MUCHO MEJOR..

jueves, 8 de noviembre de 2012

VIOLENCIA EN EL FÚTBOL: ¿UNA ENFERMEDAD SOCIAL CON O SIN CURA?

“La nada pasional estadística no para de actualizar datos escalofriantes. Que el fútbol argentino y su entorno ya se cobraron 138 muertos” Explica el diario Clarín en uno de sus artículos. Y lamentablemente, así es. No solo la estructura policial no está preparada para actuar como se debe, sino que tampoco los clubes colaboran. ¿Cómo podrían hacerlo? Empezando por regularizar el llamado “derecho de admisión”. Esto prohibiría que los integrantes de las barras bravas, por ejemplo, ingresen a los estadios.
El verdadero problema radica en profundizar, para así descubrir cuáles son  las causas que desencadenaron éste mal en el fútbol, donde el buen juego, queda ya en un segundo plano.
La policía suele  mantenerse al margen de los hechos de violencia, -aunque muchas veces ellos se ven inmersos- justificándose al decir que no tienen los recursos necesarios para enfrentar el problema, o que la Justicia ampara la violencia al no regularizar leyes que terminen con esta situación.
Pero bien, a medida que vamos analizando tantos años de violencia en el futbol argentino, vemos que se encuentran culpables, que nadie “se hace cargo”. Las crifras son escalofriantes: 138 muertes, centenares de heridos, venta ilegal y consumo de drogas. ¿Hasta cuándo?
En el último año vimos que el presidente de Independiente, Javier Cantero, ha intentado frenar a los barras tras recibir amenazas en su propia oficina. Para ello recurrió a los medios de comunicación e incorporó profesionales referidos a la seguridad, para asesorarse y poder combatir la inseguridad dentro y fuera de los estadios. No muchos clubes colaboraron con ésta decisión de Cantero, apoyándolo en sus marchas y en las reuniones organizadas por el Pte. del Rojo. Pero claro, ¿Quién va a tener el coraje de enfrentarse al mayor peligro de la sociedad futbolera de la Argentina? No olvidemos que ahora las entradas para los partidos se reparten por “Ranking”, es decir, sólo reciben entradas aquellos que han ido a todos los partidos y están mejor posicionados en las listas. ¿Sería mucho más simple que no se le entreguen entradas a las barras, verdad? Lamentablemente muy pocos actúan, otros pocos reaccionan – Como Javier Cantero – y el fútbol sigue tiñéndose de un tinte oscuro. Pero no todo está perdido. Este fin de semana se requisó un micro con hinchas de Newells que se dirigían a Mendoza, en la ruta 7.
“Allí se encontraron un arma calibre 22 (con cuatro municiones, dos de ellas con punta hueca) debajo de un asiento, además de 136 gramos de marihuana y siete de cocaína” informa el diario Ole.  “Las armas y las drogas fueron decomisadas y el micro fue enviado de nuevo a Rosario”. Y así está el fútbol hoy. Ya perdiéndose la costumbre de asistir con la familia, con los niños. El buen juego pasa a ser tapado por el manto de violencia, ya cotidiano, en medio de los partidos, o en el antes y el después de éstos.
¿Es una enfermedad con o sin cura? La violencia ya está instalada, solo falta la unión y el compromiso de dirigentes y políticos para apartar a los culpables y limpiar la imagen de nuestro fútbol  ese deporte que une y alegra la vida de nosotros los fanáticos de esta pasión, que solo queremos disfrutar de un partido sin preocuparnos por saber si vamos a salir o no vivos de nuestra propia cancha, que para muchos, es nuestra casa.